En el fondo, El Lodo es una historia atractiva. Une instinto ecologista con el recurso muy cinematográfico del héroe solitario contra la adversidad y la perversidad. Una especie de Conspiración de Silencio desplegada en el paisaje natural de la albufera de Valencia, plasmado con una fotografía espectacular a cargo de Guillem Oliver. La presencia en el reparto protagonista de Raúl Arévalo y Paz Vega aporta enjundia a un buen guión y una dirección correcta. Tal vez sea el desenlace, en mi opinión, lo más débil de la película, un tanto deslavazado, pero el recurso dramático de la historia brilla con luz propia. En la narración los problemas conyugales de falta de comunicación, del marido que pasa largas horas fuera de casa por motivos de trabajo, de la esposa solicita que un día se rebela contra las circunstancias, de hecho la última escena en el coche, demuestra que el director y guionista Sánchez Arrieta pretende dejarnos con la duda de una presunta reconciliación. El Lodo es un ej...
Cápsulas cinematográficas.