En el fondo, El Lodo es una historia atractiva. Une instinto ecologista con el recurso muy cinematográfico del héroe solitario contra la adversidad y la perversidad. Una especie de Conspiración de Silencio desplegada en el paisaje natural de la albufera de Valencia, plasmado con una fotografía espectacular a cargo de Guillem Oliver. La presencia en el reparto protagonista de Raúl Arévalo y Paz Vega aporta enjundia a un buen guión y una dirección correcta. Tal vez sea el desenlace, en mi opinión, lo más débil de la película, un tanto deslavazado, pero el recurso dramático de la historia brilla con luz propia. En la narración los problemas conyugales de falta de comunicación, del marido que pasa largas horas fuera de casa por motivos de trabajo, de la esposa solicita que un día se rebela contra las circunstancias, de hecho la última escena en el coche, demuestra que el director y guionista Sánchez Arrieta pretende dejarnos con la duda de una presunta reconciliación. El Lodo es un ejercicio de autor, una película bien estructurada, que incluye tensión, empatía del espectador con los protagonistas, ritmo y buenos registros técnicos. Me gustan los personajes incomprendidos, las mujeres valientes, los ogros atizados y el triunfo de la verdad que quedó olvidada en el pasado por miedo, cobardía y solapados intereses. La protección de los espacios naturales puesta encima de la mesa, completada con unos personajes convencionales, a los que Sánchez Arrieta pinta con un brochazo de humanidad. Ya se sabe, la perfección no existe. Como dijo el novelista estadounidense Pearl S.Buck, el afán de perfección hace a algunas personas totalmente insoportables. Me ha gustado.
En el fondo, El Lodo es una historia atractiva. Une instinto ecologista con el recurso muy cinematográfico del héroe solitario contra la adversidad y la perversidad. Una especie de Conspiración de Silencio desplegada en el paisaje natural de la albufera de Valencia, plasmado con una fotografía espectacular a cargo de Guillem Oliver. La presencia en el reparto protagonista de Raúl Arévalo y Paz Vega aporta enjundia a un buen guión y una dirección correcta. Tal vez sea el desenlace, en mi opinión, lo más débil de la película, un tanto deslavazado, pero el recurso dramático de la historia brilla con luz propia. En la narración los problemas conyugales de falta de comunicación, del marido que pasa largas horas fuera de casa por motivos de trabajo, de la esposa solicita que un día se rebela contra las circunstancias, de hecho la última escena en el coche, demuestra que el director y guionista Sánchez Arrieta pretende dejarnos con la duda de una presunta reconciliación. El Lodo es un ejercicio de autor, una película bien estructurada, que incluye tensión, empatía del espectador con los protagonistas, ritmo y buenos registros técnicos. Me gustan los personajes incomprendidos, las mujeres valientes, los ogros atizados y el triunfo de la verdad que quedó olvidada en el pasado por miedo, cobardía y solapados intereses. La protección de los espacios naturales puesta encima de la mesa, completada con unos personajes convencionales, a los que Sánchez Arrieta pinta con un brochazo de humanidad. Ya se sabe, la perfección no existe. Como dijo el novelista estadounidense Pearl S.Buck, el afán de perfección hace a algunas personas totalmente insoportables. Me ha gustado.

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